Carta a una enfermera en Semana Santa 2020

Cuando me hablan de fe como si yo no supiera lo que es.

¿Sabes? Con esto de la Semana Santa siempre se retoman viejas luchas sobre la importancia de la religión y los valores que transmite. Yo, como no, ya he tenido mis primeros encontronazos por declararme abiertamente atea y orgullosa. Esta vez religiosos han optado por el clásico “tú no tienes fe, así que no sabes lo que duele cuando se burlan de ella”.

Y aquí, querida Brienne, es donde yo comprendo todo lo que nos une. Yo dejé de tener fe en las enseñanzas de una religión para apostar por tener fe en la humanidad. Si normalmente la fe es un acto de confianza ciega en algo que no podemos comprobar, creer en la humanidad, que nos da pruebas diariamente de lo cruel e injusta que puede ser, sí que es un ejercicio casi irracional, ¿no crees?

De ahí la fe. La fe no es racional, ni lógica, ni necesaria para vivir. La fe contradice muchos instintos y nos hace pelearnos con nuestros límites humanos diariamente. La fe obliga a dejar lo personal para pensar en lo global, cuando sabes que lo global nunca va a pensar en ti concretamente. La fe duele, la fe frustra.

Días como estos, con tanta sobreexposición a las cagadas de la humanidad y a miles de opiniones irrelevantes y crueles sobre esta misma humanidad, cuesta mucho no pagar las frustraciones que estamos viviendo ateas y creyentes con la primera que niega algo importante para nosotras. Pero yo me permito alegrarme porque sé que dentro de esta humanidad que parece que lucha a propósito contra mi fe, hay gente como tú, Brienne, que se dedica a luchar por todas nosotras, sin preguntar por nuestras creencias, día a día.  Tu lucha nos permite a las demás estar en casa peleando sobre lo humano y lo divino. Tu lucha eleva al conjunto de todas nosotras a otro nivel, donde el total es mucho más que la suma de sus partes (y sobretodo que la suma de sus opiniones). Luchadoras como tú afianzan mi fe en la humanidad y me permiten reconciliarme con cualquiera que ponga en duda mis creencias o mi capacidad de comprensión de las suyas. Pensar en tu lucha me llena de orgullo y me hace desarrollar el sentido de pertenencia a este conjunto en el que estamos todas y cada una de las personas de este planeta.

 Y lo mejor de todo, es que cuando me he dado cuenta de todo esto, no he podido evitar sonreír para mis adentros, ya que pienso que esta Semana Santa será la primera donde, en vez de primar la religión, primará la humanidad. Te deseo una buena semana, Brienne, PORQUE ESTA SEMANA ESTÁ DEDICADA A TI.

Gracias por recordarme lo que es la fe.

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