Carta a una enfermera en abril 2020

Es tiempo de disfrazarte.

Lo normal es ser la protagonista de tu propia vida, ¿verdad? Te habrán educado para ser independiente, decidida, empática a la par que precavida con la gente que no conoces, valiente a la hora de tomar decisiones y asumir la culpa de tus errores… En fin, toda una jefaza de ti misma y tus circunstancias. Digamos que una Daenerys pero en la vida real, ¿no crees? Daenerys no baja la guardia. Daenerys prevé posibles situaciones difíciles. Daenerys sabe sacar provecho en cualquier tipo de circunstancia. Y eso es lo que eres en tu vida normalmente. Dueña y señora de ti y de tu presente.

Sin embargo…

Sin embargo ahora no estamos en esa vida que tú has construido, sino en un descanso de la misma. Ahora te han dicho que debes estar en las trincheras en primera fila luchando contra los caminantes blancos como una soldado anónima más, y te han quitado los dragones, la inmunidad al fuego y el pelazo rubio platino. Ahora eres Brienne de Tharth. Así, de repente, sin transición ni nada. Y claro, no mola tanto como ser Daenerys.  Y no es que no mole tanto, sino que a ver quién es capaz de cambiar de rol en la vida real tan fácilmente como una actriz puede cambiar de papel. Exacto, NADIE. Tu lucha como Brienne la estás viviendo con la cabeza de Daenerys y claro, imagínate la frustración, rabia, cansancio, etc. que acompañaría a la pobre Daenerys en este capítulo. Ella intentaría por todos los medios seguir utilizando su cabeza de líder para sacar provecho y solucionar todo y no descansaría hasta conseguirlo, porque en su cabeza todo depende de ella. Siempre.

Pero… ¿qué haría Brienne?

Brienne siempre se compromete, como guerrera, con una misión cada vez. Ni con dos ni con tres. Con una. No pierde el tiempo en estrategias elaboradas ni en sentimentalismos que la ralenticen. Tiene una misión y todo su cuerpo y mente vive por y para cumplirla. Sabe que pensar de más puede hacerle sufrir. Sabe que su vida es injusta y que no va a ser bien tratada por ser quien es, pero no puede pararse a  lamentarlo. Tampoco tiene claro qué futuro le espera después de cada misión. Solo obedece como guerrera las decisiones que la vida va tomando por ella. Toda ella es una herramienta útil para misiones más grandes que ella misma y su propio bienestar. Y lo sabe. Eso le completa. Eso le dirige en los momentos de duda. Eso le impulsa a seguir, aunque no sepa hacia dónde. Seguir. Un día más es una lucha ganada. Una noche más es una lucha ganada.

En estos tiempos en los que te toca aplazar la vida real y librar una guerra mayor en las mismísimas trincheras te deseo la capacidad de disfrazarte de Brienne de Tharth cada vez que te veas frustrada, rabiosa o cansada, como lo estaría la mismísima Daenerys Targaryen. Hay muchos enemigos en esta gran batalla. Lucha contra ellos uno a uno, asume el trabajo bien hecho y deja para el siguiente capítulo de tu vida esos pensamientos que no sirvan para golpear aquí y ahora a nuestro enemigo común.

Yo solo puedo estar en la retaguardia, a lo Brandon, pero aquí estaré para cuando las guerreras necesitéis de mí para seguir luchando.

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