Aclarar que aquí “terapia” significa “consulta de un/a profesional de la salud mental”. Absténganse pseudociencias y coachs de sentirse incluidos en este post. Dentro de los diferentes perfiles de profesionales de la salud mental se incluyen psiquiatras, psicólogos clínicos y psicólogos sanitarios (entiéndase el masculino genérico, aun a sabiendas de que la mayoría aplastante en este ámbito es femenina).
Estos perfiles pueden parecer lo mismo a un ojo inexperto, pero cada uno cumple una función. Hoy me centraré en la Psicología Sanitaria y las razones por las que acudir a ella, ya que es donde yo me incluyo.

Sabemos que el médico de familia en atención primaria sirve como primera puerta a la sanidad en cuanto a las dolencias físicas. Así, ante cualquier pequeña duda o síntoma que nos inquiete, tenemos la posibilidad de consultar a alguien que puede pautar ciertas recomendaciones o, si lo ve necesario, derivar a un especialista.
La figura de la psicología sanitaria cumpliría esa función con la problemática mental. Si algo que nos está pasando por la mente nos inquieta más de lo normal, o estamos sufriendo por algún evento externo o interno (como pensamientos o sentimientos que nos desbordan y no entendemos), la primera puerta a la que llamar es la de la psicología sanitaria, que abordará el caso evaluando la necesidad o no de derivación al especialista, que en este caso es la figura del psicólogo clínico, psiquiatra, o ambos, dependiendo de las necesidades de la persona.
Es decir, no es necesario hablar de trastornos mentales para acudir a la consulta de psicología. Eso es trabajo de los especialistas. Se trata de saber que somos personas viviendo en una sociedad muy exigente, y que saber cuidarse y pedir ayuda antes de que los problemas se agraven o cronifiquen cobra vital importancia en estas condiciones.
Puede ser un buen momento para asistir a una consulta de psicología sanitaria si:
- No tienes ninguna dolencia emocional pero tienes dudas sobre cómo gestionar una situación, un pensamiento o una emoción que te inquieta.
- Quieres aprender habilidades para gestionar mejor tus relaciones, tu discurso interno, o tus circunstancias vitales.
- Empiezas a tener preocupaciones sobre tu estado emocional y mental y quieres una primera aproximación.
- Crees que tienes una autoconcepto y una autoestima baja que te impiden disfrutar todo lo que deberías.
- Quieres aprender a gestionar el estrés.
- Te gustaría conocerte mejor y saber por qué repites ciertos patrones de comportamiento.
- Estás en un momento en el que necesitas más apoyo del que encuentras a tu alrededor.
- Quieres consultar alguna duda sobre el ámbito de la psicología que pueda beneficiarte a ti o a tus seres queridos.
Estos son solo unos ejemplos genéricos. Lo importante de este post es que te llegue la idea de que si algo te preocupa debes pedir ayuda a tu alrededor, y si la que encuestas no es suficiente, es hora de acudir a un profesional.
No lo olvides: no te quedes con la duda, se trata de TU SALUD MENTAL.
